Tu salud y tus emociones

Como afectan nuestras emociones a la salud, es algo que por suerte, se empieza a tener en cuenta, sobretodo en las terapias naturales. Para empezar a comprender como estas pueden afectarnos a nivel físico, os pondré una definición de que son las emociones.

“Las emociones son reacciones psicológicas y fisiológicas que se desencadenan en nosotros como respuesta a un estímulo, puede ser una situación, un objeto que nos evoca un recuerdo que puede ser positivo o negativo.”

Con esta definición ya sabemos que las emociones tienen una repercusión física, pero ¿cual es el problema de esta repercusión?

El problema empieza por que desde bien pequeños se nos enseña a ocultar o bloquear nuestras emociones, cuantas veces, no hemos escuchado frases como… “No llores, No grites, No te enfades, no es para tanto…”

Vivimos en una sociedad en la que no está bien visto, por mucho que digamos, mostrar aquello que sentimos, los hombres por que es un signo de debilidad y las mujeres por que somos superwomans de la perfección que podemos con todo, y siempre debemos estar bonitas, perfectas y con una sonrisa en la cara.

¡Nada más lejos de la realidad!

Somos seres vivos que sentimos, y por tanto estamos en nuestro derecho de mostrar nuestros sentimientos,

tanto los buenos como los que se consideran no tan buenos.

¿Cómo nos afecta?

Actualmente se considera que el 90-95 % de las enfermedades tiene un origen emocional, bien por una emoción no expresada o por haber sido vivida en soledad.

Según la MTC (Medicina Tradicional China) una enfermedad puede ser provocada por una emoción, pero además la enfermedad también puede provocar dicha emoción.

Así por ejemplo, una enfermedad de pulmón nos provocaría pena, y al revés, un estado de tristeza prolongada nos puede llegar a provocar una enfermedad de pulmón. El hígado estaría relacionado con la ira, los riñones con el miedo, el hipotiroidismo con la humillación, y a la fibromialgia, la llamamos la enfermedad de las emociones escondidas.

Hemos de tener en cuenta, que las cosas no son como pasan fuera en realidad, sino como nosotros las vivimos, como las percibimos y sobre todo como las sentimos.

¿Que podemos hacer para que las emociones nos afecten lo mínimo posible, en cuanto a salud se refiere?

Como decía somos seres vivos con sentimientos, y por tanto estamos en nuestro derecho de mostrarnos tal cual nos sentimos. Esto no quiere decir que nos quedemos con ese sentimiento y lo llevemos a todos lados, se lo expliquemos a todo el mundo, lo publiquemos en las redes sociales… etc, pues esto nos lleva a engrandecerlo y magnificarlo. Como siempre recomiendo el equilibrio.

¿Cual sería el equilibrio?

Primero, ser sinceros con nosotros mismos sobre como nos sentimos realmente y no decirnos cosas como:

“No, si estoy bien” “Ya se me pasará” “ No es para tanto”. Simplemente aceptar que hay algo que nos está afectando. Una vez aceptado, lo mejor es expresarlo, podemos hablarlo de forma sincera con alguien de confianza, llorar si es necesario, reír, correr, gritar, meditar, lo que sientas en ese momento que necesitas, para aliviar eso que te molesta.

Solo de esta manera aceptando y expresando como te sientes puede ser capaz de dejarlo pasar, de sacarlo fuera de ti. Cuando guardamos las emociones por el miedo al que dirán creamos dentro de nosotros un peso que cada vez se hace más grande y al final se acaba “enquistando”. Por que cuanto más se reprimen las emociones, más sufrimiento, más enfermedad y más soledad.

¡El cuerpo grita lo que la boca calla!

También es importante dedicarte tiempo a ti misma, por que es la manera de conectar con nuestras necesidades y deseos, no con lo que la sociedad nos dicta. Nos hacen vivir hacia fuera, en lo que pasa a nuestro alrededor, en lo que tenemos, en lo poseémos, y esto nos hace vivir desconectados de lo que realmente necesitamos y queremos.

La sociedad siempre tiene una nueva necesidad que imponernos, es una carrera sin fin, por eso muchas veces sentimos nuestra vida frustrada y vacía.

¡Vivir en el presente!

Uno de los trastornos más importantes hoy en día es la ansiedad, que generalmente se produce por que

tenemos nuestros pensamientos en el futuro, en qué pasara.

Y la tristeza, la depresión, la melancolía, es por que estamos viviendo en el pasado, aquello de que cualquier tiempo pasado nos parece mejor.

La mejor manera de poner freno a esto es intentar vivir en el presente, en lo que estamos haciendo y viviendo.

El pasado ya pasó y no podemos cambiarlo, ni volver a vivirlo, y el futuro no ha llegado y no tenemos una bola de cristal para saber como va a ser, así que mejor no ponerle toda nuestra atención.

Debes centrarte en el momento y agradecer cada minuto de tu vida, por que el verdadero milagro es ese, despertarse cada mañana y tener una nueva oportunidad para ser felices y disfrutar de los pequeños regalos que la vida nos ofrece.

Decide cada mañana como quieres vivir tu vida.

¡No hacer conjeturas!

No juzgar, no sabemos lo que los demás pueden pensar, cada uno tiene su realidad, y actúa a su manera de ser y de entender.

Pensar en lo que los demás pueden opinar sobre lo que hacemos y decimos, o sobre lo que hacen o dejan de hacer, nos roba mucha energía y nos lleva literalmente a vivir en un mundo imaginario, la mente puede ser nuestro peor enemigo.

Da igual lo que hagas, habrá a quien le parece bien y a quien le parecerá mal, así que sencillamente vive y disfruta de tu vida haciendo y diciendo lo que consideres, siempre y cuando no hagas daño a nadie, si alguien se siente ofendido, es el/ella quien tiene que plantearse por que tus acciones le ofenden.

¡No guardar rencor!

El rencor nos llena de malas sensaciones, nos envenena y esto afecta a nuestra salud y nuestra forma de vivir de manera muy directa. La gente actúa de acuerdo a lo que son y a su nivel de consciencia. Y podemos escoger que lo que hacen los demás nos afecte o no.

No te tomes lo que hacen los demás como algo personal.

¡Aprende a decir no!

Sin miedo, sin culpa. NO podemos satisfacer a todo el mundo, cada uno tiene que cargar con el peso de sus responsabilidades y nosotras tenemos bastante con las que tenemos. No podemos contentar a todos, no penséis que es egoísmo, se llama amor propio.

No podemos ser felices si no estamos conectadas con nuestros deseos y necesidades. Por salud es mejor decir no, y si el otro se enfada es su problema. No te rompas en pedazos por mantener a los demás enteros.

¡Escuchar y hablar!

Cuando en una conversación tenemos opiniones parecidas, sentimos empatía con la otra persona, y no hay problema. El problema viene cuando los puntos de vista son diferentes, en ese momento nuestra actitud ante la conversación suele cambiar.

Nos ponemos en actitud de defensa y empezamos a escuchar para defendernos, y a hablar en modo ataque.

Cuando nos encontramos en una discusión es importante escuchar a la otra persona entendiendo que no busca ofendernos, sino que no tiene mejor manera de explicar lo que piensa y lo que siente, por que como no tenemos cultura emocional es muy difícil hacerlo de otra manera.

Y a la hora de hablar y de dar nuestra posición, no hacerlo desde la recriminación a lo que hace o dice el otro, si no intentando explicar que es lo que nos molesta y sobre todo como nos hace sentir.

No podemos pretender que los demás digan y actúen como lo haríamos nosotros, por que cada uno actúa desde su conocimiento y su realidad. En una discusión el que pierde la calma, pierde la razón.

Como conclusión final y a modo de resumen, podemos decir que la mejor manera de evitar que las emociones afecten a nuestra salud es vivir desde el corazón, con agradecimiento hacia el momento presente, entendiendo que cada uno vive su realidad, y sobretodo conectados a nosotros mismos y a nuestras necesidades. Por que la salud no viene de la medicina, la mayor parte de las veces viene de la paz de la mente, de corazón y de alma. Viene de la risa y del amor.

Solo me queda desear que estas líneas puedan ayudarte a mejorar un poco tu vida y agradecerte de corazón el momento que has dedicado a leerlas.

Namasté