Las malas épocas

Hay momentos en la vida en los que lo pasamos mal, en los que parece que todo se vuelve en contra, nos encontramos en situaciones que seguramente nosotros no hemos provocado, y vienen en contra de lo que sentimos, pensamos, o querríamos. Estos momentos suelen parecernos eternos, y no vemos la luz al final del túnel, parece imposible cambiar la situación, y no entendemos por qué nos pasa a nosotros.

La vida suele ponernos en estas situaciones cuando necesita que crezcamos mental y emocionalmente, para que entendamos algún comportamiento o alguna manera de pensar que ya no es válida en nuestra vida.

Lo primero que podemos hacer ante una situación como esta, es pensar y entender que tan solo es una mala época, y que como todo, pasará. De hecho, en el momento en que somos capaces de entender que es lo que tenemos que aprender y lo asimilamos, esa situación suele desaparecer o cambiar a mejor, y una vez haya pasado seguramente seremos una mejor versión de nosotros mismos.

Lo segundo y no menos importante, es que cuando nos encontremos en una de estas épocas nos preguntemos a nosotros mismos PARA QUE la vida nos pone en esa situación, y no POR QUÉ nos está pasando esto.

Cuando nos preguntamos POR QUÉ, adoptamos una actitud de víctima que muchas veces nos impide ver y buscar soluciones que hasta el momento no se nos habían ocurrido. Cuando nos preguntamos PARA QUE nos ponemos en actitud de aprender, de buscar y de entender. Y solo la energía que generamos en nosotros mismos con este pequeño cambio, ya es muy positiva.

Tenemos que entender también, que nuestra manera de pensar está ligada a lo que hemos aprendido durante nuestra vida, a través de la familia, los amigos y la sociedad en la que hemos crecido, por tanto encontrar soluciones o maneras diferentes de ver las cosas que nos pasan, va a requerir que busquemos maneras de pensar diferentes a las que estamos acostumbrados.

A modo de ejemplo, te explicaré lo que me ocurrió en una empresa en la que trabajé. En aquel momento, en aquella empresa trabaja como coordinadora de un equipo. Por encima mio tenia a la persona que supuestamente me había escogido para ese cargo, mi trabajo se convirtió en un continuo de exigencias, broncas, humillaciones, yo no lograba entender esa situación, ¿Por qué ponía problemas donde no los había?, o ¿Por qué me dejaba en ridículo delante de mis compañeros?, si yo trabajaba como la que más y me implicaba, ¿Por qué me mantenía en ese puesto si no quería trabajar conmigo?

Intenté mil cosas para cambiar eso, hasta que me quedé sin opciones. Esto me llevó a tener que coger la baja durante un mes y medio, por que mi cuerpo y mi cabeza dijeron basta. Fue entonces cuando llegué a la conclusión que no podía cambiar esa situación, por que no era yo la que la estaba provocando, pero si podía cambiar la manera como la estaba viviendo. Decidí que no volvería a callarme cuando me dejara en ridículo delante de mis compañeros, y que tampoco callaría lo que pensaba, por que no era yo la que estaba haciendo mal las cosas.

Así volví al trabajo después de la baja y la situación no había cambiado, pero si la actitud con la que yo me enfrentaba a ella, y así acabó, por que el mismo día que llegué me despidieron.

No quiere decir que tengas que aprender lo mismo, cada uno tiene su propio aprendizaje, pero pensar si tienes algo que aprender de ello, al menos te puede hacer más llevadero el tiempo que dure la situación, por que en la vida siempre vamos a tener momentos buenos y no tan buenos, pero en nuestra mano está decidir como queremos vivirlos, y la actitud con la que queremos enfrentarlos, podemos aguantar el chaparrón hasta que en algún momento pase o podemos aprovechar y sacar el máximo partido de ello.

Aprovecho este artículo para dejaros un pequeño video del formador y conferenciante Victor Kuppers, personalmente me encanta su manera sencilla y entusiasta de explicar la importancia que tiene la actitud con la que nos enfrentamos a nuestra vida.

Deseo que tanto este artículo como el vídeo, os ayuden a enfrentar vuestro día a día de una manera más enérgica y positiva.

Muchas gracias por el tiempo que has dedicado a estas líneas.

Namasté