¿Como mantener y fortalecer tu sistema inmunológico?

A raíz de la pandemia por COVID-19, la gran mayoría nos vemos confinados en nuestras casas, hemos perdido nuestro ritmo diario, estamos acostumbrados a un ritmo frenético, mayormente marcado por el horario laboral y escolar, y ahora eso no está. Pasamos muchas horas sin salir, y el aburrimiento, nos lleva a comer más y peor, porque además encontrar en el super lo que estamos acostumbrados a comprar, se ha vuelto tarea complicada. A esto le podemos añadir que como al día siguiente no tenemos que ir a trabajar, seguramente nos acostamos más tarde, y así perdemos todas nuestras rutinas y nuestro organismo sufre las consecuencias, no solo por que podamos coger unos kilos de más y nuestra musculatura se revele con alguna contractura que otra, si no por algo que no podemos ver, pero que acabaremos por sentir, y es que el funcionamiento de nuestros órganos también se ve comprometido, y los primeros en sufrir las consecuencias son el sistema digestivo y el inmonológico.

A continuación te doy unos cuantos consejitos, para que tu organismo se mantenga en las mejores condiciones posibles, mejorando tu sistema inmunológico y por supuesto también tu estado de ánimo.

Primero de todo, te hablaré del descanso, no por dormir muchas horas, lo estamos haciendo bien. Necesitamos unas 8 horas de sueño diarias (dependiendo de la edad y del sexo puede variar), pero el momento en que las dormimos también es importante, nuestro organismo funciona a través de ritmos circadianos, es decir, a los ritmos de la luz solar, si nos vamos a dormir muy tarde estaremos rompiendo este ritmo, es mejor ir a dormir entre las 22 y las 23 h, y dormir 7 horas, que irnos a dormir a las 2 de la madrugada y dormir 10, para que me entiendas. No podemos eludir que formamos parte de la naturaleza al igual que las plantas, las mareas, los animales… y por tanto cuanto más nos ajustemos a su funcionamiento mejor nos sentiremos.

En cuanto a la hidratación, podemos pecar de beber menos o de que lo bebemos no sea todo lo sano que debería, evidentemente la mejor fuente de hidratación, es el agua, pero puedes saborizarla con limón o alguna fruta rica en vitamina C y antioxidantes, como el kiwi, las fresas o las frambuesas, así evitarás aburrirte y le añadirás un plus nutritivo. Las infusiones de Té verde, tomillo, romero, jengibre o cúrcuma, también te ayudarán a conseguir que tu sistema inmunológico se encuentre en las mejores condiciones posibles. Solo por citar algunas de sus propiedades, el té verde es diurético y tiene una gran cantidad de antioxidantes, sobre todo el té matcha. El tomillo y el romero son muy buenos antibióticos, y el jengibre y la cúrcuma tienen propiedades antiinflamatorias.

En el terreno de la alimentación, podría extenderme mucho, mucho… pero básicamente tienes que tener en cuenta unas cuantas cosas, que te detallo a continuación:

• Alimentos lo menos procesados posibles y a ser posible en versión integral: Es como se conservan mejor los nutrientes, como nuestro organismo los va a asimilar mejor y además va a ser la mejor manera de no intoxicar tu organismo más de la cuenta, cuanto más procesado está un alimento, menos cantidad de nutrientes tiene, y más cantidad de conservantes, colorantes, y aditivos en general. Aditivos que nuestro cuerpo no es capaz de asimilar y de los que les es bastante difícil deshacerse. Para ponerte un ejemplo, el arroz blanco redondo de toda la vida, para ser blanco, primero se tiene que descascarillar, gran parte de los nutrientes y la fibra, se van en esta cáscara, además para ser realmente blanco y redondo debe pasar un proceso químico que aún elimina más nutrientes, por tanto ¿que nos puede quedar de bueno en este tipo de arroz? más bien poco… lo mismo con el resto de alimentos blancos de tipo farinaceo, como la pasta o el pan. Así es mejor que elijas alimentos de tipo integral, pan, cereales, arroz, pasta.

• 5 raciones de fruta y verdura: Ahora más que nunca deberías comer cinco raciones de fruta y verdura al día, las frutas se deben consumir preferente con el estómago vacío, para absorver mejor todos sus nutrientes, y evitar que sus azúcares se fermenten en el estómago en lugar de en el intestino grueso, que es donde debe producirse. Una buena manera es comer la fruta por la mañana en ayunas como parte del desayuno, y a media mañana y media tarde. Lo puedes completar con dos raciones de verdura, una a mediodía y otra para cenar, preferentemente los vegetales crudos para la comida, por que tardan más en digerirse, recuerda que por la noche es importante hacer una cena ligera y temprana. La razón por la que debes cenar pronto es por que el hígado empieza sus labores de limpieza a las 22 h, si has consumido grandes cantidades de alimento y además son de difícil digestión, tu hígado tendrá que dejar sus funciones de limpieza en segundo plano, para dedicarse al soporte del proceso de la digestión.

• Carne, pescado, huevos y legumbres: al igual que el resto de alimentos es mejor consumirlos lo menos procesado posible, aunque eso no quite que de vez en cuanto te puedas dar el gusto de preparar alguna receta un poco más elaborada y condimentada, ahora que tenemos tiempo.
Las semillas de cáñamo, girasol, calabaza, los guisantes y los frutos secos en general son una buena fuente de proteina vegetal, que te van a ayudar a mantener la musculatura en buen estado.

• Dulces y picoteo: En exceso, ni el dulce ni el salado son buenos, la sal como bien sabemos provoca hipertensión. El dulce sobretodo cuando es industrial contiene grandes cantidades de azúcar blanco, el azúcar blanco es una droga literalmente, en un primer momento te provocará euforia y sensación de felicidad y satisfacción, pero una vez se procesa y desaparece de la sangre, proceso que ocurre relativamente rápido, lo que sentirás es cansancio y depresión. Además hemos de tener en cuenta que el azúcar es un hidrato de carbono puro, si no lo gastamos practicando un actividad física, este se convertirá en grasa. Si estos días quieres consumir dulces, mejor con moderación y mejor si son caseros, el chocolate negro sin azúcar es una muy buena opción, y si quieres salado puedes optar por unas deliciosas palomitas.

Finalmente te hablaré de la actividad física, no hace falta pasarte gran parte del día haciendo deporte, pero si es muy importante que hagas algo de ejercicio cada día, internet está lleno de ejercicios que puedes hacer en casa, sin mucho esfuerzo, lo importante es que la musculatura y articulaciones no se queden entumecidas y que la circulación de la sangre fluya con la mayor normalidad posible, recuerda que el ejercicio físico no sólo te ayudará a mantener el peso y la agilidad, si no que también contribuye de forma positiva en tu estado de ánimo y en tu descanso. No hace falta mucha equipación para hacer ejercicio, lo que más falta hace, son ganas ;)

Recordarte, que a nadie le amarga un dulce y que la vida esta para disfrutarla, pero estamos en casa, nuestra actividad es poca y nuestro estado de ánimo se ve afectado, el llevar unas buenas pautas, e intentar mantener una rutina para no perder el sentido del tiempo, te va a ayudar más que nunca a mantenerte san@ física, mental y emocionalmente, y a que tu organismo pueda responder mejor frente a una enfermedad.

Espero que este artículo te sirva de ayuda, si tienes dudas o quieres más información, no dudes en contactar conmigo, estaré encatada de atenderte.

Un abrazo de luz.

Judith Morales

¿Qué es la naturopatía?

Me encuentro muchas veces que cuando la gente me pregunta a que me dedico, y contesto que soy naturópata, me miran con cara extraña, sin saber de que se trata, a lo que prosiguen con la pregunta, ¿y eso que es? Así que decidí que el primer artículo que escribiera hablaría sobre que es la Naturopatía.

Si alguna vez te lo has preguntado, la podemos definir como aquella disciplina que mediante terapias naturales, intenta regenerar la capacidad del propio organismo para sanarse.

Fue Hipócrates (Médico griego, 460 a.C.– 370 a.C.), el padre de la medicina, el primero en percibir y aplicar el principio “Vix Natura Medicatrix”, que es uno de los principales conceptos o bases de la Naturopatía. Cuando él no sabía qué hacer ante una enfermedad, no medicaba a sus pacientes y simplemente ayudaba con medidas higiénicas, observando con asombro que recuperaban la salud. Este resultado, repetido muchas veces, lo llevó a concluir que la naturaleza del enfermo es la que realmente realiza la curación.

La manera como la naturaleza del enfermo reacciona para alcanzar la curación o mejorar su estado de enfermedad, es por medio de síntomas. Por lo tanto, deben ser respetados y no suprimidos bajo el argumento de que son molestias inconvenientes o innecesarias.

Así la base de la naturopatía sería la prevención, ya que se considera que la enfermedad solo se instaura en un organismo cuyo terreno no está en optimas condiciones. Por otro lado, también podemos decir que otra de las bases de esta disciplina es la de buscar el origen de la enfermedad, para trabajar la capacidad del organismo de enfrentar o de superar esta enfermedad por si mismo, pudiendo hacerla desaparecer desde la raíz, y no solo enmascarando la sintomatología. Además la naturopatía es una disciplina totalmente respetuosa con el organismo, con el medio ambiente y que en gran parte de los casos, ninguna de las técnicas naturopáticas conlleva efectos secundarios.

El primer paso que realiza un naturópata es el de limpiar o desintoxicar el organismo para prepararlo y que las técnicas que se vayan a aplicar tengan el mejor resultado posible, en segundo lugar se hace una revisión de la alimentación, como decía el propio Hipócrates “Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”. Y finalmente, se trabaja a través del gran abanico de terapias naturales que existen, siempre utilizando la técnica que más se adecúe al paciente y a su estado de salud.

En la Naturopatía se contempla a la persona como un todo, y se la trata de manera holística, es decir desde todos sus ámbitos, los naturópatas no solo tendremos en cuenta la parte física de la persona, sino que también tendremos en cuenta tus emociones, tu ritmo de vida, y todo aquello que pueda estar afectándote de manera negativa. Por que se considera que la enfermedad es un aviso de nuestro organismo para que entendamos que hay algo en nuestra vida que debemos cambiar, y esto puede ser tanto a nivel de hábitos físicos como emocionales.

Personalmente, considero la Naturopatía más que una disciplina o un conjunto de terapias, es un estilo de vida que nos acerca a lo que realmente somos, parte de la naturaleza, y que tenemos olvidado hace mucho tiempo. Cuerpo solo tenemos uno, y es necesario conservarlo lo mejor posible, para que aguante el mayor tiempo posible en las mejores condiciones, y podamos tener una buena calidad de vida. No sólo se trata de no ponerse enfermo, o de lucir físicamente bien, si no de sentirse lo mejor posible con uno mismo, disfrutando de la vida, de sus pequeños placeres y de aquellos que nos rodean, y eso sólo podemos conseguirlo aceptando lo que somos y de donde venimos.

También considero que la naturopatía como cualquier otro hábito o disciplina, debe ser aplicado en nuestra vida con flexibilidad, de nada nos sirve llevar las cosas a raja tabla si esto nos provoca estrés, y ¿que sentido tendría la vida si hay algo que nos gusta y no podemos disfrutalo? a no ser que sea de vida o muerte, la flexibilidad, el equilibrio y la responsabilidad con uno mismo nos marcaran los límites en los que podremos mantenernos para disfrutar de la vida sin tener que renunciar a aquello que nos gusta, pero sin caer tampoco en el fanatismo y la rigidez.

Para mí la naturopatía es volver a las cosas sencillas, es cuerpo, mente, energía y espíritu, es equilibrio y flexibilidad, es aceptar y volver a empezar cada día como si fuera el primero y el último. Es dedicarnos a nosotros mismos y a los demás con amor incondicional. Es amar y apreciar la vida.

Muchas gracias por tu atención a estas líneas.

Namasté

Tu salud y tus emociones

Como afectan nuestras emociones a la salud, es algo que por suerte, se empieza a tener en cuenta, sobretodo en las terapias naturales. Para empezar a comprender como estas pueden afectarnos a nivel físico, os pondré una definición de que son las emociones.

“Las emociones son reacciones psicológicas y fisiológicas que se desencadenan en nosotros como respuesta a un estímulo, puede ser una situación, un objeto que nos evoca un recuerdo que puede ser positivo o negativo.”

Con esta definición ya sabemos que las emociones tienen una repercusión física, pero ¿cual es el problema de esta repercusión?

El problema empieza por que desde bien pequeños se nos enseña a ocultar o bloquear nuestras emociones, cuantas veces, no hemos escuchado frases como… “No llores, No grites, No te enfades, no es para tanto…”

Vivimos en una sociedad en la que no está bien visto, por mucho que digamos, mostrar aquello que sentimos, los hombres por que es un signo de debilidad y las mujeres por que somos superwomans de la perfección que podemos con todo, y siempre debemos estar bonitas, perfectas y con una sonrisa en la cara.

¡Nada más lejos de la realidad!

Somos seres vivos que sentimos, y por tanto estamos en nuestro derecho de mostrar nuestros sentimientos,

tanto los buenos como los que se consideran no tan buenos.

¿Cómo nos afecta?

Actualmente se considera que el 90-95 % de las enfermedades tiene un origen emocional, bien por una emoción no expresada o por haber sido vivida en soledad.

Según la MTC (Medicina Tradicional China) una enfermedad puede ser provocada por una emoción, pero además la enfermedad también puede provocar dicha emoción.

Así por ejemplo, una enfermedad de pulmón nos provocaría pena, y al revés, un estado de tristeza prolongada nos puede llegar a provocar una enfermedad de pulmón. El hígado estaría relacionado con la ira, los riñones con el miedo, el hipotiroidismo con la humillación, y a la fibromialgia, la llamamos la enfermedad de las emociones escondidas.

Hemos de tener en cuenta, que las cosas no son como pasan fuera en realidad, sino como nosotros las vivimos, como las percibimos y sobre todo como las sentimos.

¿Que podemos hacer para que las emociones nos afecten lo mínimo posible, en cuanto a salud se refiere?

Como decía somos seres vivos con sentimientos, y por tanto estamos en nuestro derecho de mostrarnos tal cual nos sentimos. Esto no quiere decir que nos quedemos con ese sentimiento y lo llevemos a todos lados, se lo expliquemos a todo el mundo, lo publiquemos en las redes sociales… etc, pues esto nos lleva a engrandecerlo y magnificarlo. Como siempre recomiendo el equilibrio.

¿Cual sería el equilibrio?

Primero, ser sinceros con nosotros mismos sobre como nos sentimos realmente y no decirnos cosas como:

“No, si estoy bien” “Ya se me pasará” “ No es para tanto”. Simplemente aceptar que hay algo que nos está afectando. Una vez aceptado, lo mejor es expresarlo, podemos hablarlo de forma sincera con alguien de confianza, llorar si es necesario, reír, correr, gritar, meditar, lo que sientas en ese momento que necesitas, para aliviar eso que te molesta.

Solo de esta manera aceptando y expresando como te sientes puede ser capaz de dejarlo pasar, de sacarlo fuera de ti. Cuando guardamos las emociones por el miedo al que dirán creamos dentro de nosotros un peso que cada vez se hace más grande y al final se acaba “enquistando”. Por que cuanto más se reprimen las emociones, más sufrimiento, más enfermedad y más soledad.

¡El cuerpo grita lo que la boca calla!

También es importante dedicarte tiempo a ti misma, por que es la manera de conectar con nuestras necesidades y deseos, no con lo que la sociedad nos dicta. Nos hacen vivir hacia fuera, en lo que pasa a nuestro alrededor, en lo que tenemos, en lo poseémos, y esto nos hace vivir desconectados de lo que realmente necesitamos y queremos.

La sociedad siempre tiene una nueva necesidad que imponernos, es una carrera sin fin, por eso muchas veces sentimos nuestra vida frustrada y vacía.

¡Vivir en el presente!

Uno de los trastornos más importantes hoy en día es la ansiedad, que generalmente se produce por que

tenemos nuestros pensamientos en el futuro, en qué pasara.

Y la tristeza, la depresión, la melancolía, es por que estamos viviendo en el pasado, aquello de que cualquier tiempo pasado nos parece mejor.

La mejor manera de poner freno a esto es intentar vivir en el presente, en lo que estamos haciendo y viviendo.

El pasado ya pasó y no podemos cambiarlo, ni volver a vivirlo, y el futuro no ha llegado y no tenemos una bola de cristal para saber como va a ser, así que mejor no ponerle toda nuestra atención.

Debes centrarte en el momento y agradecer cada minuto de tu vida, por que el verdadero milagro es ese, despertarse cada mañana y tener una nueva oportunidad para ser felices y disfrutar de los pequeños regalos que la vida nos ofrece.

Decide cada mañana como quieres vivir tu vida.

¡No hacer conjeturas!

No juzgar, no sabemos lo que los demás pueden pensar, cada uno tiene su realidad, y actúa a su manera de ser y de entender.

Pensar en lo que los demás pueden opinar sobre lo que hacemos y decimos, o sobre lo que hacen o dejan de hacer, nos roba mucha energía y nos lleva literalmente a vivir en un mundo imaginario, la mente puede ser nuestro peor enemigo.

Da igual lo que hagas, habrá a quien le parece bien y a quien le parecerá mal, así que sencillamente vive y disfruta de tu vida haciendo y diciendo lo que consideres, siempre y cuando no hagas daño a nadie, si alguien se siente ofendido, es el/ella quien tiene que plantearse por que tus acciones le ofenden.

¡No guardar rencor!

El rencor nos llena de malas sensaciones, nos envenena y esto afecta a nuestra salud y nuestra forma de vivir de manera muy directa. La gente actúa de acuerdo a lo que son y a su nivel de consciencia. Y podemos escoger que lo que hacen los demás nos afecte o no.

No te tomes lo que hacen los demás como algo personal.

¡Aprende a decir no!

Sin miedo, sin culpa. NO podemos satisfacer a todo el mundo, cada uno tiene que cargar con el peso de sus responsabilidades y nosotras tenemos bastante con las que tenemos. No podemos contentar a todos, no penséis que es egoísmo, se llama amor propio.

No podemos ser felices si no estamos conectadas con nuestros deseos y necesidades. Por salud es mejor decir no, y si el otro se enfada es su problema. No te rompas en pedazos por mantener a los demás enteros.

¡Escuchar y hablar!

Cuando en una conversación tenemos opiniones parecidas, sentimos empatía con la otra persona, y no hay problema. El problema viene cuando los puntos de vista son diferentes, en ese momento nuestra actitud ante la conversación suele cambiar.

Nos ponemos en actitud de defensa y empezamos a escuchar para defendernos, y a hablar en modo ataque.

Cuando nos encontramos en una discusión es importante escuchar a la otra persona entendiendo que no busca ofendernos, sino que no tiene mejor manera de explicar lo que piensa y lo que siente, por que como no tenemos cultura emocional es muy difícil hacerlo de otra manera.

Y a la hora de hablar y de dar nuestra posición, no hacerlo desde la recriminación a lo que hace o dice el otro, si no intentando explicar que es lo que nos molesta y sobre todo como nos hace sentir.

No podemos pretender que los demás digan y actúen como lo haríamos nosotros, por que cada uno actúa desde su conocimiento y su realidad. En una discusión el que pierde la calma, pierde la razón.

Como conclusión final y a modo de resumen, podemos decir que la mejor manera de evitar que las emociones afecten a nuestra salud es vivir desde el corazón, con agradecimiento hacia el momento presente, entendiendo que cada uno vive su realidad, y sobretodo conectados a nosotros mismos y a nuestras necesidades. Por que la salud no viene de la medicina, la mayor parte de las veces viene de la paz de la mente, de corazón y de alma. Viene de la risa y del amor.

Solo me queda desear que estas líneas puedan ayudarte a mejorar un poco tu vida y agradecerte de corazón el momento que has dedicado a leerlas.

Namasté

 

 

 

Las malas épocas

Hay momentos en la vida en los que lo pasamos mal, en los que parece que todo se vuelve en contra, nos encontramos en situaciones que seguramente nosotros no hemos provocado, y vienen en contra de lo que sentimos, pensamos, o querríamos. Estos momentos suelen parecernos eternos, y no vemos la luz al final del túnel, parece imposible cambiar la situación, y no entendemos por qué nos pasa a nosotros.

La vida suele ponernos en estas situaciones cuando necesita que crezcamos mental y emocionalmente, para que entendamos algún comportamiento o alguna manera de pensar que ya no es válida en nuestra vida.

Lo primero que podemos hacer ante una situación como esta, es pensar y entender que tan solo es una mala época, y que como todo, pasará. De hecho, en el momento en que somos capaces de entender que es lo que tenemos que aprender y lo asimilamos, esa situación suele desaparecer o cambiar a mejor, y una vez haya pasado seguramente seremos una mejor versión de nosotros mismos.

Lo segundo y no menos importante, es que cuando nos encontremos en una de estas épocas nos preguntemos a nosotros mismos PARA QUE la vida nos pone en esa situación, y no POR QUÉ nos está pasando esto.

Cuando nos preguntamos POR QUÉ, adoptamos una actitud de víctima que muchas veces nos impide ver y buscar soluciones que hasta el momento no se nos habían ocurrido. Cuando nos preguntamos PARA QUE nos ponemos en actitud de aprender, de buscar y de entender. Y solo la energía que generamos en nosotros mismos con este pequeño cambio, ya es muy positiva.

Tenemos que entender también, que nuestra manera de pensar está ligada a lo que hemos aprendido durante nuestra vida, a través de la familia, los amigos y la sociedad en la que hemos crecido, por tanto encontrar soluciones o maneras diferentes de ver las cosas que nos pasan, va a requerir que busquemos maneras de pensar diferentes a las que estamos acostumbrados.

A modo de ejemplo, te explicaré lo que me ocurrió en una empresa en la que trabajé. En aquel momento, en aquella empresa trabaja como coordinadora de un equipo. Por encima mio tenia a la persona que supuestamente me había escogido para ese cargo, mi trabajo se convirtió en un continuo de exigencias, broncas, humillaciones, yo no lograba entender esa situación, ¿Por qué ponía problemas donde no los había?, o ¿Por qué me dejaba en ridículo delante de mis compañeros?, si yo trabajaba como la que más y me implicaba, ¿Por qué me mantenía en ese puesto si no quería trabajar conmigo?

Intenté mil cosas para cambiar eso, hasta que me quedé sin opciones. Esto me llevó a tener que coger la baja durante un mes y medio, por que mi cuerpo y mi cabeza dijeron basta. Fue entonces cuando llegué a la conclusión que no podía cambiar esa situación, por que no era yo la que la estaba provocando, pero si podía cambiar la manera como la estaba viviendo. Decidí que no volvería a callarme cuando me dejara en ridículo delante de mis compañeros, y que tampoco callaría lo que pensaba, por que no era yo la que estaba haciendo mal las cosas.

Así volví al trabajo después de la baja y la situación no había cambiado, pero si la actitud con la que yo me enfrentaba a ella, y así acabó, por que el mismo día que llegué me despidieron.

No quiere decir que tengas que aprender lo mismo, cada uno tiene su propio aprendizaje, pero pensar si tienes algo que aprender de ello, al menos te puede hacer más llevadero el tiempo que dure la situación, por que en la vida siempre vamos a tener momentos buenos y no tan buenos, pero en nuestra mano está decidir como queremos vivirlos, y la actitud con la que queremos enfrentarlos, podemos aguantar el chaparrón hasta que en algún momento pase o podemos aprovechar y sacar el máximo partido de ello.

Aprovecho este artículo para dejaros un pequeño video del formador y conferenciante Victor Kuppers, personalmente me encanta su manera sencilla y entusiasta de explicar la importancia que tiene la actitud con la que nos enfrentamos a nuestra vida.

Deseo que tanto este artículo como el vídeo, os ayuden a enfrentar vuestro día a día de una manera más enérgica y positiva.

Muchas gracias por el tiempo que has dedicado a estas líneas.

Namasté